Cómo sentar a los invitados en la boda, paso a paso
Organizar las mesas parece fácil hasta que os sentáis con la lista de invitados delante. ¿Quién va al lado de quién, dónde se sientan los padres, qué hacemos con los primos que no se conocen y dónde ponemos a los compañeros de trabajo?

Aquí tenéis un orden que hace la tarea mucho más llevadera y unas cuantas reglas para que los invitados de los dos lados empiecen a hablar antes.
1. Empezad con la lista de invitados cerrada
La distribución solo tiene sentido cuando ya tenéis las confirmaciones de asistencia. Mientras tanto, haced una primera división por grupos: la familia de un lado, la del otro, amigos, compañeros de trabajo, invitados con niños e invitados que vienen del extranjero.
Junto a cada nombre, apuntad a quién conoce en el salón. Es el dato más útil a la hora de montar las mesas.
2. Conoced el salón y la forma de las mesas
Pedid a la finca o al restaurante un plano con medidas y el número de plazas por mesa. En las mesas redondas habla todo el grupo; en las mesas largas tipo banquete, cada uno habla sobre todo con quien tiene al lado y enfrente.
Marcad la pista de baile, el grupo o el DJ, las salidas y los altavoces. No sentéis junto a los altavoces a los invitados mayores ni a las familias con niños pequeños.

3. La mesa presidencial y los padres
Colocad primero vuestra mesa: solo vosotros dos, con los padrinos y testigos o con vuestros padres. A padres y abuelos, sentadlos cerca, con buena vista de vosotros y de la pista.
4. Grupos que se conocen y un «puente»
Lo más fácil es montar las mesas con grupos que ya se conocen. Pero para que el salón no se parta en dos familias, añadid en cada mesa a una persona o pareja del otro lado que tenga algo en común con el resto: hijos de edad parecida, la profesión, una afición o la ciudad.
Nadie debería sentarse rodeado solo de desconocidos. Con una cara conocida por mesa basta para estar a gusto.
5. Niños, invitados sin pareja e invitados extranjeros
Los niños están mejor con sus padres o en una mesa infantil con un monitor, cerca de ellos. No juntéis a todos los invitados sin pareja en una «mesa de solteros»: mejor sentadlos donde conozcan al menos a una persona.
A los invitados que hablan otro idioma, sentadlos junto a alguien que también lo hable. En una boda bilingüe ayudan además los materiales en los dos idiomas sobre las mesas.
6. Herramientas y el seating
Basta con una hoja de cálculo o con pósits sobre el plano impreso del salón: así es fácil ir moviendo a la gente. Para terminar, preparad el seating a la entrada y los marcasitios o los números de mesa.
Repasad la distribución con los padres de los dos lados. Ellos saben quién lleva años sin hablarse y a quién es mejor no sentar juntos.
7. La distribución de mesas es solo el principio
Una buena distribución sienta a la gente junta, pero no hace que hable. Aquí ayuda un juego sencillo en las mesas, como las tarjetas «Encuentra a alguien que…», con retos que llevan a los invitados a otras mesas, también a las de la otra familia.
Cuando ya tengáis las mesas organizadas
Preparad tarjetas que lleven a los invitados de su mesa a las demás. Antes de comprar podéis descargar una tarjeta de prueba.
Crear las tarjetas